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¿Amarrar o no amarrar tu mascota? …esa es la pregunta

(Foto/Suministrada)

Por: Erika Zoé Alvarado
ezoe36@gmail.com

Desafortunadamente, algunas personas piensan que amarrar a su perro es un método efectivo para controlar su comportamiento. Las excusas más comunes para amarrarlo son: “El perro me destruye la casa.”, “El perro se orina y hace caca.”, “El perro bota mucho pelo.”, “El perro es muy grande” y “Algunos perros son para afuera y otros son para adentro,” entre otras alegaciones.

(Foto/Archivo)

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Todas estas razones para mantener un perro afuera, son inaceptables independientemente de si el perro cuenta con comida, agua y donde cobijarse.

Amarrar a un perro permanentemente afuera es un “NO” rotundo.

Los estudios demuestran que los perros que son permanentemente amarrados son más agresivos, ansiosos y obsesionados con liberarse de las cadenas. Es muy frecuente que demuestren conductas obsesivas como correr alrededor del área donde está amarrado.

Limitarle el espacio a un perro amarrádolo no le permite socializar con otros perros y/o humanos. Los perros naturalmente crecen en manadas y al domesticarlos, los dueños se transforman en su manada. Ellos necesitan estar alrededor de sus amos.

Después de que un perro ha sido acostumbrado a estar amarrado, es bien difícil lograr que socialicen y se comporten dentro de la casa. Si ellos crecieron sin reglas ni entrenamiento, no podemos esperar que al entrar a la casa se comporten como si estuviesen entrenados.

Es casi normal, que un perro amarrado tenga todo el tiempo infestaciones de pulgas y garrapatas u otras infecciones. Ellos están expuestos a más agentes infecciosos y requerirán más cuidado veterinario que un perro que vive dentro de la casa.

Nosotros en Puerto Rico, debemos ser especialmente cuidadosos con esta práctica de amarrar nuestras mascotas afuera. Los choques de calor, especialmente durante el verano, no hace muy inteligente esta práctica. El desespero que les crea el calor, hace que el perro se torne muy agitado, lo que incrementa su temperatura corporal e independientemente de que el perro tenga agua cerca o no, el perro sufrirá un choque de calor.

Los perros que se amarran fuera de la casa son más propensos a sufrir accidentes. Su comportamiento errático e impredecible logra que dentro de su desespero se hagan daño a sí mismos con la cadena, el collar le hará presión en el cuello y provocará la pérdida de pelo y/o piel, lo que muy probablemente resultará en una infección, sin mencionar el hecho de que la probabilidad de que se ahorquen, es muy alta.

Sin embargo, debemos mencionar que sí hay ocasiones en las que es necesario, amarrar un perro: al pasearlo; si su perro adopta un comportamiento hiperactivo cuando llega visita a la casa; si tiene una actividad en su patio donde habrá comida y/o barbacoas u hornillas; si está lavando su carro o recortando la grama, puede amarrar a su perro cerca, a una distancia segura.

Note que son situaciones temporeras y que el perro siempre debe estar donde usted lo vea y él lo vea a usted.

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