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Advertencia… Tsunami

(Foto/Archivo)

Ángel Crespo
Consultor en seguridad integral y manejo de emergencias

La semana pasada -durante la madrugada- algunos medios informativos enviaron una alerta que decía “advertencia de tsunami.” A esas horas me encontraba redactando un informe pericial de un caso que estoy trabajando. Al recibir esa imagen en la pantalla, mi primera impresión, más allá de la sorpresa y asombro, era esperar qué va a ocurrir luego. Como exdirector de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (AEMEAD) recuerdo que fue un tema que acaparó mucho tiempo de mi agenda. Entre otras cosas, participé de un foro anual que era una reunión internacional organizada por la UNESCO sobre los sistemas de alertas tempranas de tsunami internacional.

Ángel Crespo,
Consultor en seguridad integral y manejo de emergencias. (Foto/Suministrada)

Cuando dirigí la agencia recuerdo haber recibido el honor de lograr que los 46 pueblos costeros culminaran el programa Tsunami Ready. Acontecimiento que me llenó de mucha satisfacción. No obstante, me levantó un cuestionamiento. Ese trabajo, muy superior al de otras partes del mundo, lamentablemente me dio una impresión que pude corroborar esta semana. Los niños que van a las escuelas de los pueblos costeros, las oficinas municipales de manejo de emergencias, algunas organizaciones de base de fe y entidades voluntarias tienen muy claro lo que son las rutas de desalojo y los lugares seguros de tsunami en lugares próximos a la costa. Pero cuando la alerta de advertencia salió pude sentir, a través de las redes sociales, muchas dudas y temor.

Creo que es momento de aprovechar este espacio que nos provee esta advertencia de tsunami, ante un terremoto de 7.6 grados de magnitud al norte de Honduras, para reflexionar en la preparación. En los tsunamis se manejan las alertas bajo tres niveles: el nivel de vigilancia que es el más básico o el menos riesgoso; el de advertencia, que es cuando ocurre un evento en la región, pero distante por horas y nos pone a hacer varias acciones; y el de aviso, que es el nivel de alerta más alto que nos pondría a llevar a cabo un desalojo masivo.

Pero la advertencia no es otra cosa que los bañistas o las personas que estén en embarcaciones se les recomienda que salgan del agua y que sintonicen las radioemisoras para estar pendiente a los boletines de las autoridades. Sin embargo, esa palabra advertencia causó temor en mucha gente y nos puso a reflexionar cuán preparados estamos para un evento de esta naturaleza.

Por otra parte, surgió el cuestionamiento si los radares y las sirenas estaban funcionando. Esto es algo que definitivamente será revisado como los protocolos y los sistemas de comunicaciones del país.

No obstante, quiero dejar algo muy claro a la ciudadanía y es lo siguiente: Si usted se encuentra en lugar costero cerca de la playa y ocurre un movimiento sísmico que a usted lo tumbe al piso o le de dificultad de mantenerse en equilibrio, u observa objetos caer al suelo, no espere ninguna sirena. Si está en estas circunstancias, tan pronto termine el movimiento usted deberá caminar en dirección opuesta a la costa y buscar un lugar elevado. Si no, debe distanciarse lo más que pueda de la costa por unos 15 o 20 minutos y buscar un radio para escuchar los boletines. Si ocurre un terremoto no tiene que esperar ningún tipo de alerta. Ahora bien, reconocer las alertas de vigilancia, advertencia y aviso, tener un radio con baterías y nuestra mochila siempre preparada, definitivamente serán su mejor arma para enfrentar un evento de tsunami porque siempre es importante estar preparados.

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