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Baja la velocidad

Por: Pastora Rosa María Cepeda
rmcepeda@gmail.com

Todos queremos de alguna manera u otra avanzar en la carrera de la vida.  La realidad es que en nuestro avanzar nos hemos llevado por el medio a muchas personas.

Por querer ser los mejores o los primeros, no hemos tenido la delicadeza de velar por otros y de ayudar a los que por alguna razón se han detenido en el camino de la vida.

Rosa Maria Cepeda

Foto/Suministrada

Nos hemos tomado tan en serio la individualidad y el derecho a la privacidad que las usamos como excusa para no ponernos a la disposición del prójimo y ayudar cuando haga falta, a veces por miedo a parecer débiles, vulnerables o muy flexibles.

Después de todo, pretendemos ser mejores personas, mejores familias y mejor sociedad aun cuando hemos corrido en la vida ilegítimamente y el premio no nos corresponde. Si queremos ser íntegros debemos quitar la mirada de nosotros y comenzar a mirar como Jesús.

Sí; Jesús siempre miraba directamente al corazón de la gente y se detuvo para suplir la necesidad al momento antes de llegar a la cruz. Su meta era la cruz, pero supo hacer muchas paradas para sanar, levantar la autoestima y la dignidad del ser humano, resucitar los anhelos muertos del corazón y devolver la vista a los que se habían desenfocado en el camino de la vida.

Solo si lo imitamos a Él podemos aspirar a ser mejores personas, mejores puertorriqueños y excelentes discípulos. Así que baja la velocidad porque no debemos llegar solos, después de todo, no por mucho madrugar amanece más temprano.

 

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