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Carolina redescubre las aportaciones históricas de Fortunato Vizcarrondo

CAROLINA – Redescubrir y transmitir a las generaciones futuras las hazañas y logros de las figuras ilustres que contribuyeron a forjar la historia de la Tierra de Gigantes es un mandato que emana directamente del pueblo, expresó el Alcalde José Carlos Aponte Dalmau.

El municipio de Carolina conmemoró el natalicio de Fortunato Vizcarrondo, destacado poeta, músico y compositor carolinense.

El municipio de Carolina conmemoró el natalicio de Fortunato Vizcarrondo, destacado poeta, músico y compositor carolinense.

Con esta perspectiva siempre presente, el Gobierno Municipal Autónomo de Carolina conmemoró el natalicio de Fortunato Vizcarrondo, destacado poeta, músico y compositor carolinense.

“Fortunato Vizcarrondo es principalmente recordado por sus aportaciones a la poesía negroide; más aún, es considerado uno de los gestores de este género poético en la Isla─ junto al insigne Luis Palés Matos─ y uno de los poetas más importantes de las Antillas”, destacó el Primer Ejecutivo Municipal.

El evento se llevo a cabo el pasado viernes 17 de mayo, con la colocación de una ofrenda floral en la tumba del artista, en el Cementerio Municipal de Carolina. Más adelante, se efectuó el homenaje póstumo en el Archivo y Centro de Investigación Histórica, ubicado en la Plaza de Recreo del pueblo.

En 1942, Vizcarrondo publicó su excelsa obra “Dinga y Mandinga”, caracterizada por versos pícaros, ingeniosos y con un tono de sátira social. Pero fue su célebre poema “¿Y Tu Agüela, A’onde Ejtá?” el que trascendió épocas y perdura aún en la memoria colectiva de los puertorriqueños. Reflejo de la herencia negroide y africana en la Isla, el texto sirve todavía hoy como objeto de estudio para aquellos investigadores de la literatura en el siglo XX.

Miembro de una familia humilde, Vizcarrondo fue el segundo de ocho hermanos; y desde temprana edad, demostró su talento y habilidad para la música y la poesía. Su instrucción primaria y secundaria la recibió en Carolina y Río Piedras. Más tarde, ingresó en la Universidad de Puerto Rico, donde se graduó como maestro de inglés. Ejerció su profesión en su ciudad natal, así como en Río Grande, Culebra y Vieques.

Ya en 1928, fungió como cartero hasta el año 1964. Sin embargo, Fortunato no olvidó la música ni la poesía durante esas décadas. A raíz de la inauguración del Conservatorio de Música, en Hato Rey, amplió sus conocimientos musicales en esta prestigiosa institución.

De esta forma, se convirtió en maestro de música y ejerció en diferentes ciudades. Dirigió, asimismo, la Banda Municipal de Carolina, para la cual compuso una extensa variedad de piezas, entre las que destacan boleros y danzas. Publicó, además, sus poemarios “Primavera y otoñales” (1961) y “Sonetos puertorriqueños” (1968).

Cabe destacar que distintos declamadores internacionalizaron a este artista carolinense, al declamar sus poemas durante la segunda mitad del siglo XX. Los textos de Vizcarrondo son incluidos aún en los recitales actuales. El 18 de noviembre de 1977, Fortunato Vizcarrondo murió tras un padecimiento de diabetes. Como homenaje a su trayectoria, el Auditorio del Archivo y Centro de Investigación Histórica de Carolina fue bautizado con su nombre.

 

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