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El Espíritu Santo nos promete nunca estar solos en nuestras tribulaciones

Por: Eulices Nieves
Pastor Iglesia Manantial de Esperanza y Paz, Mayagüez
Celular – 787-519-8731

El cristiano tiene que pasar por desiertos en su vida, eso nos purifica, nos perfecciona, nos capacita, nos hace ser mejores personas y sobre todo maduramos en nuestra relación con Dios. Cuando hablo de desiertos hablo de momentos difíciles en nuestra vida. Todos vamos en un momento u otro a pasar pruebas y tribulaciones en nuestra vida.

Eulices Nieves. (Foto/Suministrada)

Eulices Nieves. (Foto/Suministrada)

Pero qué bueno saber que Dios está con nosotros. Que su Santo Espíritu nos abraza en momentos donde estamos a punto de tirar la toalla. En momentos que estamos a punto de rendirnos, Él se hace presente. Yo he visto la mano de Dios obrando en mi vida y en las vidas de muchas personas. Lo he visto obrar milagros y prodigios grandes en personas que conozco. Yo se que Dios es real y por más que pensemos alejarnos de Él, su abrazo es continuo y su gran amor nos alcanza.

Juan 14:16: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro CONSOLADOR, para que esté con vosotros para siempre”.

Si no fuera porque ese sello del Espíritu Santo que está conmigo, no estuviera de pie compartiendo con ustedes sus maravillas. Puede que tu noche haya sido la más oscura, pero algo es cierto, por más que tarde su oscuridad, siempre saldrá el sol. Siempre viene ese amanecer hermoso donde la luz es la que domina y trae alegría al alma angustiada. El prometió que “estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo”, Mateo 28:20

Ten por cierto que aunque no lo veas a tu lado, Él está ahí, tomándote de la mano y llevándote a puerto seguro. La biblia dice que vamos a ser probados como el oro. El oro se prueba en el crisol y en el horno. Pero el material, resultado de esta prueba es el más hermoso y costoso del mundo.

En una ocasión leí una ilustración de como se prueba el oro. Era una mujer que vivía cerca de una fábrica y decidió conocer el proceso de purificación del oro. El empleado le explicó el proceso de fundición en el crisol y le enseñó todo el proceso, cuando iba de regreso a su casa se le olvidó la pregunta más importante y regresó al empleado y le preguntó; cuando es que usted sabe que el oro está puro y listo para usarlo? El empleado le contestó con una sonrisa; eso es fácil, cuando mi rostro se refleja perfectamente en el oro derretido por el horno y el fuego entonces el material está listo y puro.

Así mismo nosotros como cristianos cuando nos encontremos en el horno de las  pruebas y las tribulaciones debemos reflejar el rostro de nuestro señor. Santiago escribió en su carta:”Hermanos míos tenéis por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas porque ellas producen en vosotros el fruto de la paciencia.  Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” Santiago 1:2

El Espíritu Santo de Dios está en nosotros, dentro de nosotros y es el divino consolador y Cristo dijo que estaría con nosotros no por un instante sino para siempre. Que en los momentos difíciles no dudemos ni un instante que Dios está a nuestro lado. Que su Santo Espíritu nos acompaña en nuestros desiertos.

Ora al Dios del cielo y pídele que  su Espíritu Santo sea un bálsamo sanador a tu corazón herido y sea ese ungüento que traiga sanidad a tu vida, no te fallará. Yo mismo lo he experimentado, créeme que es la mejor medicina. Él es el refrigerio que traerá descanso y saciará la sed de tu vida. Dale una oportunidad en tu vida y no te arrepentirás. Seas grandemente bendecido.

 

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