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El liderazgo que transforma adversidades – VII: CATÁSTROFE VS. ESPERANZA

Por: Juan Fernando Cruz Torres
Conferenciante internacional-Autor-Empresario

Con este artículo concluimos esta serie especial orientada a mantenernos enfocados, productivos y comprometidos en circunstancias desafiantes desarrollando una filosofía de vida correcta.Las crisis han estado con el ser humano desde su creación.Básicamente algunas de las adversidades que confrontamos se han transformado.  Es por esto que en esta ocasión quisiera compartir contigo este principio: “EN MOMENTOS DE CRISIS COMO PERSONA DE FE VENGO LLAMADO A IMPARTIR ÁNIMO Y A VIVIR COMO QUIEN TIENE ESPERANZA”.Si pretendemos hacer la diferencia en un momento como el que estamos viviendo, uno de los principales desafíos es mantener la esperanza e impartir ánimo a nuestra gente.

Juan Fernando Cruz Torres, conferenciante internacional, escritor y empresario. (Foto/Suministrada)

Juan Fernando Cruz Torres,
conferenciante internacional, escritor y empresario. (Foto/Suministrada)

Algo que ha caracterizado a los mejores líderes es que transmiten esperanza.  Ahora bien ¿Qué se necesita y hace falta para transmitir esperanza?  La Madre Teresa de Calcuta dijo en cierta ocasión, que nadie puede dar lo que no tiene.  Mi fenecido amigo el Dr. Leonides Santos y Vargas decía; “Para contagiar a alguien con Sarampión tienes que tener Sarampión”. Por tanto, la manera más efectiva y convincente de contagiar a alguien con esperanza es llenándote de ella.

Lo contrario a la esperanza es el miedoy la incertidumbre que por lo general conducen al desasosiego y a la resignación.  El miedo desmedido limita nuestro potencial y la capacidad para disfrutar de la vida plenamente.Un actor hollywoodense lo resume de esta manera: “Quien vive con miedo, experimenta pequeñas muertes todos los días”. Y es que el miedo es parte de nuestro mecanismo de defensa y supervivencia primario, pero cuando se trata de confrontar situaciones desafiantes, no es el mejor consejero.

Hay personas que lo llevan al extremo como es el caso de un supervivencialista que vi en un programa de televisión, que había almacenado agua y comida para 20 años en un bunker.  Vi otro caso que desde su retiro, no compartía con la familia ya que todo el dinero y tiempo disponible lo empleaba en medidas para aumentar sus reservas.  Se convierten en una especie de acaparadores que causan inflación en la economía ya que crean una falsa demanda de productos.

Una pregunta obligada entonces es: ¿Cómo fortalezco mi fe y me lleno de esperanza?Bueno, de más está decir que lamentablemente no la venden en la farmacia ni en el supermercado. Si en algún momento te ha pasado como a mí que la fe y la esperanza han menguado  y han estado al borde de extinguirse no te sientas mal ni te recrimines por eso.  Es interesante cuando vemos que aun los discípulos de Jesús, a pesar de ser testigos presenciales de milagros y prodigios hubo momentos en los que le solicitaron a él que les aumentara la fe.

Cuando examinamos la historia podemos ver cómo hubo momentos en los que incluso algunos de los más grandes líderes experimentaron episodios de incredulidad y duda. Lo que a mí me ha dado resultado para conservar la fe y la esperanza es convenciéndome de que Dios me ama y quiere lo mejor para mí, aun cuando a veces no entiendo algunas cosas que me suceden. Miro en retrospectiva las veces que he atravesado circunstancias adversas de toda índole y pienso en cómo Dios me extendió su misericordia y me sacó muchas veces de manera inesperada. Escuchar y leer Su palabra resulta imprescindible.He desarrollado una conciencia de la presencia todo el tiempo de Jesucristo y de su Espíritu Santo conmigo.

Ahora bien, una pregunta obligada es, si como persona de fe vengo llamado a vivir como quien tiene esperanza ¿Cómo vive quien tiene esperanza y fe? Esto es medularmente importante ya que la fe y el miedo no son compatibles. Te comparto algunas características para que medites en ellas:

  • Son optimistas sin caer en la negación. Simplemente cuentan y se enfocan en las bendiciones y no las frustraciones.
  • Tienen y cultivan el buen sentido del humor.
  • Cuidan su vocabulario, lo que declaran y su dieta mental.
  • Tienen metas y hacen planes para alcanzar esas metas.
  • Se han propuesto impartir ánimo y esperanza a los demás, lo que los aleja de la victimización y la quejabanza.
  • Son agradecidos, generosos y practican el trabajo voluntario.
  • Han desarrollado una fe sencilla pero sincera fundamentada en una relación con Dios y no en una religión.

Concluyo recordándote que; “EN MOMENTOS DE CRISIS COMO PERSONA DE FE VENGO LLAMADO A IMPARTIR ÁNIMO Y A VIVIR COMO QUIEN TIENE ESPERANZA”.Te exhortoa que mantengas la fe y te propongas firmemente impartir ánimo a los demás. Tú y yo no hacemos falta del lado de los profetas de la catástrofe. De ese lado no hace falta más gente, tenemos bastante en nuestro País que viven de eso. Permíteme compartir este pasaje bíblico que dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

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