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El milagro que Dios hizo en mí

(Foto/Suministrada)

Pastor Leomar Núñez
Ministerio Apostólico y Profético Israel con Fuego Puro

Muchas bendiciones a todo el pueblo bendecido de Puerto Rico. Mi nombre es Leomar Núñez y para la gloria de mi padre celestial soy pastor evangelista, junto con mi amada esposa pastora profeta Emilia de Núñez, de una obra del Señor ubicada en el municipio Guajira del estado Zulia, en Venezuela, llamada MINISTERIO APOSTÓLICO Y PROFÉTICO ISRAEL CON FUEGO PURO.

Por este medio, quiero relatar el milagro que Dios hizo en mí.    

Todo comenzó un lunes de carnaval a las 5:00 p.m. hace nueve años cuando un dolor de riñón dio inicio a lo que iba hacer un cambio rotundo en mi vida, dando paso así -por medio de la enfermedad- a la transformación en mí. Por causa de unos cálculos renales (masas sólidas compuestas de pequeños cristales) al expulsarlos por mi pene se obstruyeron mis vías uretrales causando una estenosis severa en mi glande la cual no permitía orinar por mi vía natural. Esto llevó a mi cuerpo al deterioro total, llegando así a un día donde la orina se retenía tanto que subió hasta los pulmones. Asimismo, en mi cuerpo habitaban tres bacterias y pseudomonas aereuas. Mis riñones paralizados; mi cuerpo se había vuelto toda una llaga. Emanaba pus, a tal magnitud que los médicos llegaron a desahuciarme. Me enviaron a la casa y el médico le dijo a mi esposa que si todavía en seis días estaba vivo me volviera a llevar a la institución. Cuando llego a mi casa juntamente con mi esposa oramos, mi esposa activando la palabra de Dios en Lucas 18:27 dice: “Él les dijo lo que es imposible para los hombres para Dios es posible”; confesando así al Señor como mi salvador en esa tarde. Inmediatamente le dije al Señor que sanará mi cuerpo o me permitiera partir con Él. Después de todo esto pasaron diez días, mi esposa me lleva a consulta. El médico, sorprendido de verme con vida, me envió a realizarme unos estudios. Él -al ver los resultados- sorprendido dijo: “Verdaderamente hay un Dios que está contigo, tus órganos están sanos”.

Para la gloria de Dios hace nueve años estoy sano. Pastoreando una humilde congregación a lado de mi hermosa esposa y mis hijos.

Muchas bendiciones.

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