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El “Padre Nuestro” más nuestro

Por: Gina Delucca/Para Presencia
Escritora Invitada

Sonaba como el papagayo. Cuando nos enseñaron el Padre Nuestro en la escuela, todos lo recitaban a perfección. No fue hasta la universidad que aprendí que el Padre Nuestro no solamente es la única oración oficial que aparece en el Nuevo Testamento, sino que la dictó el mismo Jesús. Pero así de profunda como es cada aseveración o petición que contiene el Padre Nuestro, al decirlo de memoria, a veces no entendemos lo que quiere decir y la relevancia que tiene en nuestra vida actual.

Quizás lo que ha pasado es que no ha sido actualizado para conformarse a nuestro lenguaje y nuestras necesidades. Es por eso que, con mucha reverencia, nos hemos atrevido a parafrasear esta magna oración.

Aquí se lo ofrecemos, recordándoles que se encuentra en San Lucas 11.02 y en San Mateo 6.09. En esta última versión, contiene una línea final frecuentemente omitida que dice: “Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria por todos los siglos”, la cual incluimos en nuestra adaptación. Aquí va:

“¡Oh, Jehová, nuestro único Dios, Tú eres como nuestro papá! Tu nombre es santo. Derrama Tu gracia sobre nosotros en forma del Espíritu Santo. Te pedimos unción y avivamiento. Nos humillamos ante Ti reconociendo que debemos someter nuestra voluntad a la Tuya. Te damos gracias por los alimentos que nos provees, permite que los sepamos apreciar y tomar con sabiduría. Te pedimos que nunca nos falte alimento. Perdona nuestros pecados, de acción, pensamiento, deseo u omisión, ya sean contra Tu nombre, como contra nuestro prójimo, y contra nosotros mismos, porque todo esto es ofensa a Ti. Permite que podamos perdonar a los que nos ofenden, porque sólo Tú puedes sembrar el perdón en nuestro corazón. Líbranos, Padre, de caer en tentación y protégenos de todas las enfermedades, tanto físicas como mentales, de accidentes, de la criminalidad, de las inclemencias de la naturaleza, de las ataduras, de las maldiciones, y cúbrenos con la sangre de tu Hijo amado Jesucristo para protección total. Te pedimos todo esto reconociendo que Tuyo es el reino de los cielos, Tuyo es todo el poder y Tuya es toda la gloria, por la eternidad”.

Ahora que se acerca la Semana Santa, cuando los que tienen su fervor tibio, muchas veces se inclinan a avivarlo un poco más, oremos todos al Padre, no sólo como pueblo de Dios, sino en nuestro carácter individual, avivando en nuestro corazón una relación recíproca y sincera con Él. Después de todo, Él es el Padre nuestro.

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