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Enséñale a tu perro a “ir al baño”

Definitivamente enseñarle a un perro que aprenda a ir al baño donde nosotros queremos es todo un desafío. Esta dificultad aumenta cuando nuestro fiel compañero ya es adulto y sus conductas ya han sido condicionadas. Este tema es muy importante, ya que es el principal motivo de conflicto en nuestras casas cuando hemos decidido llevar una mascota y esta no se comporta como esperamos.

(Foto/Suministrada)

(Foto/Suministrada)

Debemos considerar y no olvidar que nuestras mascotas son individuos, todos son diferentes y lo que les resulta a algunos a otros no, pero la educación que les debemos entregar se basa principalmente en paciencia, amor y rutina.

Cuando llevamos una mascota a nuestra casa o departamento por primera vez, el instinto de los machos es el marcaje de territorio y eso lo hacen con su orina”.

Cuando llevamos una mascota a nuestra casa o departamento por primera vez, el instinto de los machos es el marcaje de territorio y eso lo hacen con su orina, por ello, debemos tratar de evitar que esto ocurra, ya que dificultará nuestro entrenamiento. Pero en general, lo básico sería considerar:

Definir ruta y horarios

Los cachorros deben comer tres veces al día, por ello esta es la clave para generar horarios. Existen dos posibilidades para entrenar: la primera es fijar un lugar dentro de la casa como “baño” y definirlo utilizando un diario, papel absorbente o toallas sanitarias. Independiente del material a usar lo importante es que estén impregnados con olor a amoniaco (puede incluso ser su propia orina o comprar símiles en las tiendas de mascotas) esperar 30 minutos después de comer, llevarlos a su baño y esperar pacientemente que el cachorro haga sus necesidades. Lo más importante es la paciencia y la conducta repetitiva; repetir esto durante días o incluso semanas, sin gritos ni desesperación. Los animales se condicionan con las conductas repetitivas, por ello tarde o temprano aprenderá y solo dependerá de nosotros. La segunda opción de entrenamiento es esperar los 30 minutos después de comer y sacar al perro de la casa hacia una plaza o jardín, allí los olores dejados por otros perros puede ser un estímulo para lograr nuestro objetivo.

Esta etapa es crucial y determinante, ya que depende principalmente de nosotros como dueños, debemos demostrar paciencia y afecto, no gritos ni retos, ya que lo único que generaremos es miedo. Un buen método para agilizar este proceso son los premios o ‘snacks’ cada vez que el cachorro logre lo que buscamos.

El “NO” puede ser positivo

Una vez que definimos el lugar y los horarios, comenzamos la educación verbal. Si bien es contraproducente gritar y enojarse, un no seguro de nuestra parte será un colaborador. Cada vez que el animal intente orinar en un lugar diferente al que escogimos debemos decir ‘no’, lo tomamos y lo llevamos al lugar correcto.

Aprende a interpretar las señales

Cuando nuestro entrenamiento ha progresado, son ellos mismos quienes comienzan a manifestar mejorías en la conducta, por ejemplo, saltan agitados cerca de las puertas, te persiguen con una mirada “diferente”, se quedan fijos en la puerta y la rasguñan.

Es cierto que los perros adultos son muy difíciles de enseñar desde cero, pero la paciencia puede ser tu mejor aliado. Además, nunca debemos subestimar a nuestro amigo, por algo lo escogimos y su inteligencia te puede sorprender. (mascotaadictos.com)

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