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La historia de un perro ciego y su mejor amigo

Por: Redacción Presencia
presenciaregional@gmail.com

Esta historia dio la vuelta al mundo de la mano de “Nat Geo Wild”, quien recogió el relato de estos dos protagonistas, un perro y un gato que, lejos de vivir en continua discordia que se empeña en mantener la tradición popular, han establecido el mejor de los equipos.

(Foto/Suministrada)

(Foto/Suministrada)

Esa unión que no pide nada a cambio, que no sabe de egoísmos y que solo busca la compañía mutua.

El portal supercurioso.com te invita a conocer a dos “buenos tipos”, ¿Sus nombres? Puddicat y Trevel. Empezaremos este relato con Trevel. Su historia es como la de otros muchos perros; una infancia de maltratos y una vida de dificultades, intentando superar las secuelas que le dejaron unos humanos irracionales.

Trevel tiene hoy 14 años y cuando era solo un cachorro sufrió graves agresiones, hasta tal punto que quedó ciego y parcialmente sordo. Pero este precioso labrador encontró un buen hogar, una casa en la cual pudo disfrutar de tranquilidad, seguridad y personas que lo quieren. Su vida, como puedes imaginar, es algo limitada. Anda con mucha lentitud debido a sus años y a su dificultad a la hora de orientarse. Pero la verdad es que cuenta con una ayuda más que excepcional.

Trevel no ha tenido que ir a los servicios sociales de su comunidad para pedir a alguien que lo ayudara en sus paseos diarios, cuando se decide a bajar del sofá o a salir de su cesta. En la casa donde vive tiene un pequeño compañero que se ofreció libremente a servirle de ayuda, de instrumento, de lazarillo.

Es Puddicat. Su dueña suele hablar de él con una sonrisa en el rostro. Es el típico gato independiente y orgulloso que siempre mostró un gran carácter. Siempre se sale con la suya y hace lo que quiere. Sin embargo, hay un aspecto que nunca ha fallado en él; su gran empatía con ese perro anciano y ciego. Fue como si desde el principio percibiera que aquel compañero necesitaba de su ayuda para orientarse por la casa, por el jardín. Veía sus movimientos tímidos e inseguros y, de inmediato, acudía para ponerse bajo su panza para indicarle algo como: “no te preocupes chico, aquí estoy, ahora no tienes más que seguirme”.

Estos dos buenos compañeros que pasan gran parte de los días juntos son un ejemplo para todos nosotros. Una historia más con la que conmovernos, con la que respetar aún más a estos desinteresados amigos de los que tanto tenemos que aprender.

Fotos de Nat Geo Wild
http://supercurioso.com/puddicat-el-gato-que-hace-de-guia-de-un-perro-ciego/

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