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La palabra del día: Dios Nunca Olvida Lo Que Promete

Por: Apóstol Wanda Rolón

Génesis 16:1-2

(Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.)

Apóstol Wanda Rolón (Foto/Suministrada)

Apóstol Wanda Rolón
(Foto/Suministrada)

Si Dios habló entonces ya fue hecho en la eternidad, con nuestra fe provocamos que se manifieste en lo natural. Por la palabra nos sostenemos, vivimos y subsistimos.

Dios siempre tiene un mejor plan que nosotros para realizar las cosas. Tenemos que dejar que sea Dios mismo que actúe a favor de nosotros; si él habló él sabe como lo va a hacer. Si nos adelantamos dañaremos el propósito y traeremos a nuestras vidas situaciones que nos causarán dolor.

El tiempo puede hacer dos cosas: reafirmar nuestra fe o matarla. Cuando todo el mundo dice “Ya no hay más nada que hacer, entra en acción la fe”

Hebreos 11:1 (Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.)

Si dejamos de tener fe, estaríamos haciendo mentiroso a Dios. Dios no puede mentir el no es hombre para mentir, ni hijo de hombre para arrepentirse. (Números 23:19) Todo lo que él ha dicho viene en el nombre de Jesús.

La falta de fe nos lleva a cometer errores crasos y nos hace dudar de Dios, pero poderoso es él para ayudarnos y darnos las fuerzas cuando no tenemos.

Efesios 6:10 (Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.)

La fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17)

No podemos resolver con nuestros mecanismos ni ideas asuntos que Dios prometió iba a resolver.

Abram y Saraí tenían una promesa de descendencia e hijos. Existía un pacto, tipo de compromiso y responsabilidad. Los que vivimos para agradar a Dios tenemos siempre que buscar hacer su voluntad. Dios nos promete muchas cosas, pero es nuestro deber hacer las cosas como él ordena para que podamos ver el milagro completarse.

No podemos dejarnos convencer por otros de hacer cosas que a Dios no le agradan.

S. Mateo 7:14 (porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.).

Génesis 16:3-5 (Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.)

Toda decisión va a tener una consecuencia y una repercusión, por eso es que a tiempo tenemos que tomar buenas decisiones. Hay que tener cuidado de tomar decisiones a la ligera. Todo lo que no proviene de la fe ni de Dios, traerá tristezas.

Dentro de Agar había simiente de Abram, un hombre con una palabra de bendición y una promesa. No podemos dejar de conocer, dondequiera que vayamos hay una palabra, una bendición y una promesa. Dios siempre está alrededor de aquellos que le aman y le temen para cuidarlos y defenderlos.

Dios no se olvida de lo que él promete, él está en las cosas más delicadas y sencillas.

Cuando estamos en el desierto pero cerca de la fuente que es la palabra, Dios habla. Al regresar a nuestro lugar de origen o entorno de vivienda habrá otros que ya sabrán lo que Dios nos habló. El Padre confirmará lo que nos habló en presencia de otros.

Por encima de lo que vean nuestros ojos, Dios, cumplirá su propósito en nosotros. La mayoría de las veces surgen los clamores en medios de lamentos y batallas. Dios cambiará ese lamento en baile y gozo el día que vea que hemos sido capaces de manejar el gozo, la alegría y el baile sin irnos de delante de su presencia.

Solo nosotros determinamos el tiempo que pasaremos en el desierto, nadie puede hacerlo por nosotros.

Madurar: Establecer un carácter invariable. Establecer una determinación interior donde no importando lo que nos ofrezcan no cambiaremos.

Jeremías 15:19 (Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.)

Es tiempo de cambiar todos nuestros entornos metiendo a Dios con nosotros. Jesús vino a libertar a los cautivos. Tenemos el ADN de Dios, somos personas de reino. A Dios le gusta que lo representemos bien.

Dios se nos revela en el desierto cuando es el tiempo de regresar. ¡Basta ya de desiertos! Llegó el tiempo de regresar con una actitud y un espíritu diferente. Sumiso y a la orden de Dios para ejercer y obedecer su palabra. Dentro de la sumisión y la obediencia obtendremos bendición.

Cuando retomamos nuestra posición en obediencia y le decimos a Dios que de ese momento en adelante no es nuestra voluntad sino la de él, el Padre confirmará lo que nos ha venido hablando. ¡Dios espera que retomemos nuestro lugar y veamos el cumplimiento de cada palabra que él ha dicho! Sus promesa son en él, si y amén. ( 2 Corintios 1:20)

Dios tiene lo mejor para nosotros a su manera y a su forma, tal como lo ha dicho.

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