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La Palabra del Día: El sacrificio perfecto

Por: Pastor Edwin J. Nazario

Esta semana en nuestro País debemos hacer un alto y considerar los últimos momentos en la vida de Jesús de Nazareth. Cómo fue arrestado, para ser juzgado en un juicio de cinco audiencias y sin evidencia o testigos verdaderos; fue condenado a muerte. Su camino hacia el Gólgota o lugar de la calavera donde había de ser crucificado y finalmente su dolorosa crucifixión. Estando en la cruz dijo siete frases que son un resumen de lo que debe ser la vida de un cristiano:

  1. Llamado a ser perdonadores: Lucas 23:34: “Padre –dijo Jesús- perdónalos, porque no saben lo que hacen.” La referencia es generalmente aceptada como dirigida a los soldados que le crucificaron. Esto porque la misma no puede aplicarse ni a los judíos, ni a Pilato. Sin embargo, Jesús no tuvo mala voluntad ni guardó rencor a estos últimos.
  2. Tener seguridad de la vida eterna: Lucas 23:43: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso…” Esta segunda frase de Jesús en la cruz es una confirmación de lo dicho por Él en Juan 3:16 “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. El uso de la palabra “paraíso” se refiere a la connotación persa de la palabra: un hermoso y placentero jardín, un lugar de felicidad y descanso.
  3. Honrar a padre y madre: Juan 19:26-27: “Cuando Jesús vio a su madre, y a su lado al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento ese discípulo la recibió en su casa.” Ese discípulo era Juan. Al verlo, pronuncia la tercera frase de las siete que dijo desde la cruz. En la tercera, le dice a María que Juan será ahora su apoyo y sostén. Luego le dice a Juan que cuide a María. Dice la escritura que desde ese momento, Juan la recibió en su casa. Jesús nos demuestra con su ejemplo lo importante que es velar por el bienestar de nuestros padres.
  4. Servir con amor ágape, darlo todo sin esperar nada a cambio: Mateo 27:46: La cuarta  expresión: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Era una agonía de alma y cuerpo, un clamor del alma, parafraseando el Salmos 22:1: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos estás para salvarme, lejos de mis palabrasde lamento.” Esto ocurre implicando lo que padeció Jesús para consumar el misterio de la propiciación: la remoción de la ira por medio de una ofrenda. En Números 14:18 está explicado el por qué la necesidad de esta propiciación. Aunque Dios es lento para la ira, grande en amor y perdonador, no deja sin castigo el pecado. Números 14: 19-23 lo confirma. HABÍA QUE ELIMINAR LA IRA DE DIOS CON UN SACRIFICIO PERFECTO. SOLO JESÚS PODÍA HACERLO. Romanos 3:24-26: “Pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo, y a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús.” La propiciación por nuestros pecados es Jesús, esto por decisión de Dios, demostrando su misericordia.
  5. Ser sincero o sincera ante Dios cuando tengamos una necesidad; solo Él puede suplirla. La quinta expresión: “Tengo sed”: Juan 19:28: Juan es el único que ofrece el detalle del porqué le fueron a ofrecer nuevamente del vinagre analgésico (Juan 19:29, Mateo 27:48 y Marcos 15:36). Juan dice, usando la misma expresión que luego exclamaría Jesús en el verso 30: tetelestai; sabiendo Jesús que “ya todo estaba consumado” le dice a Dios que está listo para la propiciación y que su sed (“Tengo sed”) de Dios y hacer su voluntad había llegado a su máximo: estas profecías están en el Salmos 42:2, 63:1 y 69:20-21.
  6. Proclamar que Dios siempre tiene el control. La sexta expresión: Juan 19:30b: “Todo se ha cumplido” (“Consumado es”) La expresión se refiere a la consumación de la profecía en Isaías 53:8. El grito ¡tetelestai! fue uno de victoria: la expiación en el sacrificio de Jesús, cumplió la propiciación por el pecado del hombre. Este grito de victoria fue su despedida del mundo como Jesús, el ser humano.
  7. Someter la autoridad propia a Dios. La séptima expresión: Lucas 23:46: “Entonces Jesús exclamó con fuerza: -¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Este grito fue uno de bienvenida al cielo. Juan 19:30c: “Inclinó la cabeza, Y entregó EL ESPíRITU”. El acto fue voluntario, la entrega cumple con lo que el mismo había dicho: Juan 10: 17-18 “Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo autoridad para volver a recibirla. Este es el mandamiento que recibí de mi Padre.”

Cierro esta reflexión con las palabras en Hebreos 10: 19-25:

“Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos pues a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.” 

 

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