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La valentía de atreverse a ser feliz

Por: Dianiluz Cora, CEC / Para Presencia

Todos los procesos de transformación por los que atravesamos son el camino del alma. En nuestro andar, vamos aunando la valentía necesaria para enfrentarlos, provocarlos o ignorarlos, de modo que sigan regresando una y otra vez hasta que al fin nos dejamos ir. Soltamos los controles, las resistencias, miramos el miedo a la cara y nos lanzamos. El alma nos guía en el camino de los cambios. Una voz sutil en nuestro pecho nos invita a la confianza y de pronto: ¡Eureka! Nos nacen alas como mariposas y remontamos un nuevo vuelo.

(Foto/Suministrada)

(Foto/Suministrada)

Cuando comenzamos por la aceptación de que todo en la vida es cambio, estos procesos evolutivos comienzan a suavizarse. Es aquí cuando nos aventuramos a un sabor nuevo de mantecado, a unas vacaciones en un lugar jamás visitado, o si la valentía se vuelve aún más retante, nos atrevemos a un divorcio, a una cirugía o a una renuncia, entre muchas otras posibilidades. Lo maravilloso de atreverse a provocar nuestros cambios, es que nos demostramos a nosotros mismos que ya vivimos en la certeza de que tras el cambio viene algo mejor. Es inevitable; es ley. Si lo crees, lo creas. Por lo tanto, desde la perspectiva del poder, los cambios son una herramienta poderosa de aceleración de bienestar si son creados por nosotros mismos. El permanecer atados a situaciones o personas que no nos hacen felices solo terminará en tristeza, agonía y enfermedad, lo que inevitablemente nos obligará a un cambio. Es un ciclo de vida.

La Ley Universal del Ritmo establece que todo es cíclico. Por lo tanto, todo lo que por vibración siempre está en continuo movimiento, en otras palabras, el universo está obligado por su naturaleza a cambiar constantemente. Esto aplica a las estaciones del año, los ciclos reproductivos, las mareas, los seres humanos, en fin, el continuo movimiento rítmico de todo lo que existe provoca cambios. A veces nos hace feliz creer la fantasía de que nada cambie porque sostenemos pensamientos pesimistas. Sin embargo, si siempre apostamos a que lo mejor está en camino, nuestro poder de pensamiento así lo manifestará y abrazaremos cada cambio con gratitud.

La invitación de hoy es a que observes que áreas de tu vida te están pidiendo un cambio. Observa tus finanzas, tu salud, tus relaciones, la decoración de tu hogar, tus creencias, en fin, míralo todo y comienza a definir qué cosas te hacen feliz y qué cosas no apoyan tu crecimiento y tu bienestar. Haz una lista. Crea en una columna de gratitud con lo que tienes ahora y en otra afirma lo que deseas manifestar. Añade detalles de cómo ves la transición hacia eso mejor que te mereces y toma pasos en esa dirección.

Provocar cambios en vez de esperarlos, porque siempre van a llegar, es una acción que requiere gran valentía. Sin embargo, mi experiencia ha sido que cada vez que voy a mi interior, escucho mi guía y pido valentía para moverme en la dirección de mis sueños, cosas maravillosas comienzan a ocurrir como por magia. Esto es así, porque el Amor que nos creó nos quiere ver felices y en bienestar siempre. Suelta los miedos que sabotean el plan Divino y déjate ir en la corriente que fluye hacia una vida perfecta. La vida que mereces tener.

 

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