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Qué significa ser cafre

Por: Gina Delucca
Escritora invitada

La busqué. La palabra “cafre” aparece en varios diccionarios y también en muchas páginas de Internet. No es exclusiva de Puerto Rico, ya que también se utiliza en Cuba y en Méjico. En Cuba se refiere a una persona mala, un delincuente o alguien que siempre queda mal, o también de baja capacidad intelectual. En Méjico, sin embargo, se refiere a los que guían mal y hasta chocan y no lo admiten, sino que alegan que ellos tienen la razón.

(Foto/Suministrada)

(Foto/Suministrada)

Para Puerto Rico hay varias definiciones, por lo general cargadas de racismo. Es que la raíz etimológica de la palabra cafre se remonta a los habitantes de una región del sur de África que se llamaba en sus tiempos Cafrería. Así que en su origen, en Puerto Rico, llamar a alguien cafre era asociarlo con la negritud. Error, error, error. Claro, los años han pasado y—como tantos otros términos—esa palabra ha evolucionado hasta significar otras cosas.

Así que dejemos atrás el álgebra semántica y veamos qué más nos dicen nuestras fuentes. Ser cafre es tener conducta brutal, violenta y cruel. Es ser grosero, bárbaro, zafio, bruto y rústico. ¿Será todo eso verdad? Otra fuente dice que se suele referir a la gente de los residenciales (caseríos) y a los niuyoricans.

Error, error, error, again! Finalmente, un asesor de viajes da su advertencia a los turistas que visitan a la Isla sobre llamarle cafre a la gente. Dice que deben tener cuidado con usar la palabra, la cual es un insulto universal y denota falta de refinamiento y educación. Ahora estamos hablando.

Entonces, ¿qué es ser cafre? A ver, ¿por dónde empiezo? En ningún orden. Ser cafre es pedir prestado y no devolver. Estacionarse bloqueando entradas de casas, o utilizando dos espacios de parking, o cogiendo los de impedidos y embarazadas. Ser cafre es no dar las gracias por los favores o los servicios, aún cuando estés pagando estos últimos. Ser cafre es nunca admitir tu culpa o responsabilidad, los demás la tienen. Ser cafre es huir de una responsabilidad, por ejemplo, la pensión alimenticia. Ser cafre es no cuidar a los padres ancianos, ni a los tíos que no tuvieron hijos. Ser cafre es funcionar como si los demás no existieran y él/ella es el centro del mundo. O sea, hablar en voz de temas desagradables o muy personales y ocupar espacio de más. Ser cafre es chismear, aunque sea de una figura pública. Es no seguir las normas de urbanidad en la comunidad. La lista sigue, pero no tengo espacio.

O sea, cualquiera puede ser cafre. Negro, blanco, flaco, gordo y colora’o, viejo, joven, hombre, mujer, rico, pobre y clase media también. Con gusto por las frituras mantecosas, o con paladar gourmet; con ropa de Te Salvaste o de una boutique de caché; a pie, en bicicleta, guiando una fotinga, o con carro del año.

Es un mal social, emocional y hasta espiritual del cual todos podemos ser víctimas. Es cuestión de trabajar con nuestra actitud. Así que, el que esté libre de cafrería, ¡que tire la primera piedra!

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