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Obstáculos para la fe

Por Livio Ramírez del Ministerio Dios Habla Hoy
www.dioshablahoy.org

Existen varios obstáculos que pueden entorpecer el progreso espiritual del ser humano. Veamos algunos ejemplos. Las atracciones mundanas evitaron el escape de la esposa de Lot, al ella mirar lo dejado atrás en Sodoma. Esto cerró su puerta a una nueva vida. Lo mismo le pasó al pueblo de Israel cuando echaban de menos su vida en Egipto, camino a la Tierra Prometida.

(Foto/Suministrada)

(Foto/Suministrada)

Su constante queja recordando el pasado, trajo como consecuencia su muerte en el desierto. El desánimo es otro obstáculo al progreso espiritual. Los hombres de Nehemías se desanimaron porque el trabajo para restaurar los muros de Jerusalén era mucho, ya que las tribus paganas vecinas se esforzaban en detener la reconstrucción. Los constructores tuvieron que trabajar con una sola mano mientras tenían de continuo un arma en la otra mano. Aunque lograron reconstruir los muros tardaron demasiado tiempo en lograrlo.

Otro obstáculo en el progreso espiritual es la incredulidad. La incredulidad de los judíos impidió que Jesús obrara milagros en Nazaret. Hay muchos cristianos que dicen creerle a Dios, pero realmente que Él pueda hacer el milagro que éstos están esperando. Las posesiones materiales pueden también constituirse en un obstáculo al progreso espiritual, si se le da prioridad en la vida. Esas posesiones materiales impidieron que impidieron que el joven rico decidiera seguir a Cristo En muchas ocasiones los lazos familiares pueden también impedir el progreso espiritual. Tan pronto una persona decide seguir a Cristo, algunos familiares y amigos, tratan de desviarlo de los caminos del Señor, y hasta la relación interpersonal entre ellos se enfría. A veces hasta se convierten en enemigos. Los líderes infieles al Señor también pueden convertirse en obstáculos al progreso espiritual de los creyentes. Por eso es que nuestra mirada debe estar siempre puesta en Jesús y no en un ser humano.

El pecado que nos asedia es otro obstáculo para el progreso espiritual. El apóstol Juan dice: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. (1 Jn. 1:8) Y el apóstol Santiago añade: Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. (Stgo. 4:17) Hay cinco factores determinantes en la vida para vencer esos obstáculos, y completar una vida cristiana victoriosa: Primero, el llamado a arrepentirse de sus pecados. Segundo, la transformación realizada por el Espíritu Santo. Tercero, el servicio con amor de los unos por los otros. Cuarto, la perseverancia en despojarnos del pecado con los ojos puestos en Jesús.  Quinto, la recompensa prometida por el Señor. El apóstol Pablo pudo decir: He acabado la buena carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida (2 Tim. 4:7-8)

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