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Oskar Cartaya y su ‘Bajo mundo’

Vicente Toledo Rohena

redaccion@presenciapr.com

 

 

El bajo lo conquistó y avivó la pasión por la música. Es su voz, la forma magistral de expresar sentimientos musicales. Porque Oskar Cartaya y el bajo son sinónimos, significan lo mismos.

“De verdad no sé cómo vino la conexión con el bajo. Pienso que fue el bajo quien me escogió.

Tocaba guitarra y decidí que quería tocar bajo. El primer bajista que me llamó la atención fue mi primo de crianza, Edwin ‘Mulenze’ Morales… después Bobby Valentín. Más tarde, descubrí a Sal Cuevas y todo cambió al escucharlo, se paró el mundo”, exclamó Cartaya vía teléfono desde Los Ángeles.

El arreglista y compositor ya había escuchado a grandes bajistas como Abraham Laboriel y Stanley Clarke, pero admitió que Cuevas era un fuera de serie, con lo que aportó con la Fania y Willie Colón entre otros.

El bajista boricua se encuentra de plácemes con su más reciente proyecto discográfico, ‘Bajo mundo’, nominado al Grammy Latino, seleccionado por PRESENCIA y La Fundación para la Cultura Popular de Puerto Rico como una de las mejores producciones discográficas del 2017. ‘Bajo mundo’ es un disco elogiado en diversos rincones por su ricura, sabor y excelencia.

“Fue un proyecto que lo estuve trabajando más de tres años. Porque entre los compromisos previos y tratar de conseguir el personal para el proyecto me tomó tiempo. Al ser un proyecto independiente me tomé todo el tiempo necesario y pude hacer lo que exactamente quería hacer desde un principio”, dijo.

Oskar Cartaya

“El concepto del disco comenzó con el nombre. Un día hablaba con alguien y salió lo de ‘Bajo mundo’ y así mismo dije, ese es el nombre para el próximo proyecto. Entonces empiezan los inventos de qué es bajo mundo. Un viaje imaginario y musical con mi bajo por el mundo. Cada canción es algo que quería imaginarme…por ejemplo, una ilusión de que voy para Brasil, y así lo hice con el tema ‘Gafieria’. Algunos de estos temas hasta ya los tocaba con mi grupo y otros ya tenía el concepto”, enfatizó el músico boricua.

Otro de los temas, ‘Bomballenato’ surgió de una conversación con su padrino musical, el colombiano Justo Almario. “Él es de una región donde el vallenato es muy popular, y le dije, que teníamos que hacer un tema que uniera la bomba y vallenato”. En esta canción participa Giovanni Hidalgo, tocando toda la instrumentación de bomba.

Un gran acierto es el corte ‘Tumbao Cachao’, homenaje al fenómeno bajista cubano Israel López.

“Es en la línea de descarga Cachao, de las que se grabaron en los 50’… concepto de hacerlo sonar como jameo. Aquí participaron mis amigos de toda la vida Marc Quiñones y Tito de Gracia. Jonathan Montes, que es mi pianista desde que llegó a Los Ángeles, ya conocía el tema porque lo habíamos tocado. Quise buscar un vocalista para el tema y hablando con mi compadre Eguie Castrillo, surgió el nombre de Noel Rosado, que estuvo cantando con Batacumbele últimamente, y grabó en el disco de Eguie”.

Tras sostener una amistad de hace tiempo con los bajistas Stanley Clarke y Marcus Miller, logró reclutarlos para los temas ‘A la 70’s (SC Style) y ‘Tum Tum’, respectivamente.

“Había escrito éste tema (A la 70’s) para Stanley hacía mucho tiempo y tras varios meses buscándolo, logré dar con él y pudimos grabar. Lo completamos en una misma noche y luego nos fuimos a cenar. A  Marcus Miller lo llamé para que tocara el clarinete bajo y no el bajo, en el tema ‘Tum Tum’. Este corte nació porque uno de mis discos favoritos de toda la vida es ‘Siembra’ de Willie Colón y Rubén Blades, con la participación del incomparable bajista Sal Cuevas. Y en el disco hay una canción, ‘María Lionza’ con una introducción rítmica exquisita. Llamé a Salvador cuando estaba grabando el tema, y le pregunté sobre la misma. Me explicó que fue un  invento del conguero Milton Cardona y Willie Colón. Yo juraba que eso era un ritmo autóctono venezolano… hice como una réplica de ese ritmo, al principio de la canción”, señaló el bajista que tocó con el grupo de fusión y jazz Spyro Gyra.

‘Mateo’s  lullaby’ es otro corte con mucho sentimiento. Fue una pieza que compuso cuando su esposa le comunicó que serían padres. “Ya mi hijo tiene siete años… casi ocho años que ya había escrito. La tocaba en mis presentaciones y finalmente la grabé”, dijo Cartaya, que aseguró sentirse satisfecho con la producción de su disco.

“Hace 36 años me fui de Puerto Rico a estudiar a Los Ángeles… al Musician’s Intitute (MI). Me había graduado de la Escuela Libre de Música. Había asistido un año al Conservatorio de Música; y terminé mis estudios acá”, explicó.

“Después de estar en ese tiempo dos años en Los Ángeles, decidí regresar a Puerto Rico, pero antes hice una parada en Nueva York a visitar un compañero que había conocido en MI. Me quedé en Nueva York tocando, y no regresé a Puerto Rico”, dijo Cartaya que en ese tiempo comenzó a conocer y trabajar con muchos músicos como el pianista argentino, Jorge Dalto, Tania María, Willie Colón, Rubén Blades y Seis del Solar y el flautista Dave Valentín, por mencionar algunos, hasta que llegó la oportunidad con el grupo Spyro Gira.

Además, grabó en los últimos discos de Héctor Lavoe, el proyecto ‘The Winners’ de Celia Cruz y Willie  Colón y otros proyectos del trombonista ‘Especial número 5’.

 

 

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