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Palabra del Día: No Temas

Por: Wanda Rolón

En la escritura hay un “No Temas” escrito 365 veces, uno para cada día. En este tiempo Dios va a tomar las cosas que son rutinas o naturales y se manifestará en forma sobrenatural.

Dios no descalifica a nadie, se descalifica uno mismo. La invitación es: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar”, Mateo 11:28 y “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, yo no le echo fuera.”, Juan 6:37.

La oración siempre será eficaz y nunca pasará de moda. La oración a Dios la debemos hacer continuamente. No importa lo que se esté pasando hay que continuar orando al Todopoderoso Dios y en algún momento se desatará la respuesta. Por causa de la persistencia en la oración le damos fuerza a nuestra respuesta.

Lo que depositamos como semilla está llamado a crecer. La Biblia declara y dice: “Instruye al niño en su camino”. Cuando sea adulto maduro y le toque elegir no se va a extraviar y será encaminado en la verdad. Los juegos electrónicos no pueden educar a los hijos. La enseñanza de la palabra no se puede delegar a los pastores solamente. Como padres hay que reunirse en familia y enseñar la palabra.

Moisés fue la persona que Dios llamó para liberar al pueblo de Israel. “Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.” (Éxodo 2:12-15)

Por este gran error Moisés estuvo en la tierra de Madián por 40 años. El nació con un propósito y pensó que de esa manera lo podía hacer.

Nuestro Dios es uno que perdona, restaura y reivindica. Las condiciones que se dieron con Moisés fueron muy distintas a las que vivimos hoy en día.

Tenemos que aprender a ser dirigidos por el Señor, hay veces en que las emociones nos traicionan pero el propósito de Dios siempre debe cumplirse. Para esto debemos estar sensibles al espíritu y a Dios. Dios nos llamó a todos con el propósito de multiplicarnos, evangelizar y decirle a otros las buenas noticias.

No hay que estar pagando las culpas de nuestro pasado.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”(2 Corintios 5:17). Mientras estemos desperdiciando el tiempo culpándonos de cosas del ayer, Dios nos dice que nos necesita hoy y ahora. Ya Cristo pagó el precio por nuestros pecados, maldad y errores clavándolos en la cruz del Calvario.

Lo que tiene la aprobación de Dios se multiplica, progresa, prospera, crece, brilla y lleva frutos. Cuando Dios nos limpia es para que llevemos más frutos.

“Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.” Éxodo 3:1-2

Los madianitas eran paganos.

Las zarzas son enredaderas que se queman en el desierto. Pero estaba pasando algo sobrenatural pues no se consumía. Con esto debemos entender que cuando el fuego de Dios llega es para purificar, limpiar, exponer y sacar lo mejor.

Los 40 años que estuvo Moisés en el desierto le sirvieron como un proceso de crecimiento. No podemos apresurarnos al tiempo de Dios, en su tiempo todo es mejor.

Dicen los exegetas que el Faraón no tenía hijos varones, solamente tenía hijas. Así que Moisés, era un candidato perfecto para ser un Faraón. Dios estaba capacitando a Moisés en el desierto, porque ese es lugar para capacitarse no para quedarse. Los desiertos en nuestra vida representan crecimiento, y ese desierto nos mostrará quien es nuestro Dios.

Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Éxodo 3:3-4

Dios nos dice en estos momentos que se acabó el tiempo de estar escondidos y en el anonimato. Tenemos que estar preparados porque hay algo nuevo que llegará.

Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Éxodo 3:5-9

Dios descendió porque había escuchado el clamor de un pueblo e iba a hablar con Moisés. El Gran Yo Soy es la respuesta a un clamor, un gemir y un llanto.

Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. Éxodo 3:10-15

Sino enfrentamos lo que tanto tememos siempre nos perseguirá.

Si Dios está con nosotros ¿Quién podrá contra nosotros? Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Éxodo 4:1-2

El Señor le hace saber a Moisés, que no puede separarse del instrumento que le ha sido útil para amansarlo, corregirlo y trabajar con su carácter.

El le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Éxodo 4:3-5

No podemos huir de lo que Dios nos ha entregado. Sin importar cuantas culebras o serpientes se interpongan en nuestro camino de la misma manera las podremos agarrar.

Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne. Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera. Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra. Éxodo 4:6-9

Dios le estaba mostrando que era el Dios de lo sobrenatural y que con señales sobrenaturales seria que se harían los milagros.

Estamos en el umbral de que señales nunca antes vistas comenzaran a suceder porque el mundo tiene que saber que le servimos a un Dios Todopoderoso. Estamos en un tiempo que Dios traerá respiro y liberación. El Padre nos está llamando para que seamos su respuesta a este mundo.

Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.

Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. Éxodo 4:10-16

Aarón no podría hacer nada que Moisés no le dijera antes.

Hay un clamor de un pueblo que necesita que la iglesia se manifieste y se levante como nunca antes, sanando a los enfermos y libertando a los cautivos. Se acabó el tiempo de dejar de estar haciendo nada y llego el tiempo de responder al llamado de Dios.

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Isaías 61:1-3

Dios nos quiere invitar a que prediquemos las buenas nuevas los abatidos. Mientras nos lamentamos en nuestros problemas estamos evitando que otros sean libertados a través de nosotros.

Dios nos va a usar, él nos está enviando. ¡El Señor ha salido a nuestro encuentro!

El cuadro de Moisés, era triste pero Dios no lo descalificó; por el contrario lo perdonó y lo restauró.

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