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Reflexión: Gracias Dios… por mi debilidad

Por: Pastor Luis Figueroa Martínez 

Todos y todas tenemos debilidades. Quien lo niegue no solamente le falta a la verdad, sino que se autoengaña. Hay diferentes tipos de debilidades. Algunas son fisiológicas, otras emocionales y otras tantas son debilidades espirituales. En su etimología más simple, la palabra debilidad significa una flaqueza o punto débil. Es aquello ante lo cual cedemos cuando nos exponemos a eso. En nuestra cultura puertorriqueña tradicionalmente hemos sido enseñados que una debilidad representa un problema. Hemos sido enseñados a no dejar ver nuestra debilidad, pero en Dios, eso no necesariamente es así.

(Foto/Suministrada)

En 2 Corintios 12:8-10 la Biblia muestra que Pablo le oraba a Dios constantemente para que lo librara de una debilidad (aguijón en la carne): “Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí. Me alegro de ser débil, de ser
insultado y perseguido, y de tener necesidades y dificultades por ser fiel a Cristo. Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil.”

Este pasaje es hermoso pues vemos como un gran siervo de Dios estaba expuesto a debilidades como todos nosotros. Vemos también la respuesta de Dios a su oración y la actitud de Pablo ante la respuesta de Dios. Lejos de desanimarse por la debilidad que lo aquejaba, Pablo vio la debilidad como una oportunidad para demostrar el gran poder de Dios en su vida. En su proceso se dio cuenta que la verdadera fortaleza en su vida era precisamente cuando se sentía débil.

¿Cómo se demuestra el poder de Cristo en nuestra debilidad? Sencillo: cuando te sientas débil sigue hacia adelante, confía en Dios y deja que vean que a pesar de tu debilidad el amor de Cristo se manifiesta en tu vida y que es lo que te impulsa a luchar, a continuar. Dale gracias a Dios por tu debilidad pues a través de ella, el mundo entero verá el poder de Cristo en ti. Como dice Joel 3:10 ¡diga el débil, fuerte soy!

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