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Reflexión: No seas del 90%

Luis y Brenda Figueroa
Pastores fundadores
Iglesia de Jesucristo Espada de la Victoria, Inc. – Luquillo

En el Evangelio según Lucas 17:11-19, la Biblia nos narra la historia de lo ocurrido con diez leprosos que le salieron al encuentro a Jesús para que los sanara mientras Jesús estaba de camino a Jerusalén. Específicamente dice la Biblia que este encuentro se produjo cuando Jesús entró en una aldea cerca de la región de Samaria y de pronto esos hombres lo llaman a la distancia y le piden a gritos que tuviera compasión de ellos y que los sanara de la lepra que los aquejaba. Dice también la Biblia que Jesús escuchó su clamor, tuvo compasión de ellos y los sanó de la lepra sin tan siquiera tocarles o tener algún contacto físico con ellos. Como es de todos conocido, la lepra es una enfermedad bacteriana que destruye la piel, los tejidos y hasta los huesos. En aquella época la lepra era incurable y representaba la muerte segura. Cuando ocurrió esta historia era común que los leprosos no interactuaran con las personas de la ciudad, tampoco con un Rabino, mucho menos con Jesús.

(Foto/suministrada)

Ciertamente esta historia es conmovedora. Basta con suponer el nivel de sufrimiento que tenían esos 10 hombres y la desesperación en sus vidas que los movió a literalmente gritar y clamar a Jesús por ayuda. Solo un poco de imaginación es necesaria para elaborar una foto mental de lo que allí ocurrió. Impresionante clamor de los leprosos e impresionante respuesta de la misericordia de Jesús para atender nuestras necesidades. Jesús tiene el poder y la disposición de sanar cualquier tipo de enfermedad o dolencia en nosotros, no importando la seriedad de la misma.

Ahora bien. ¿Cómo termina esta historia? Pues sepa que la historia Bíblica cierra con una nota muy triste, desde el punto de vista de esos mismos leprosos. De los 10 leprosos que le clamaron y que recibieron el milagro de sanidad solamente 1 tuvo el corazón de regresar a Jesús, postrado en tierra, para darle gracias por lo que hizo. Si…así mismo. El 90% de los que recibieron el milagro que tanto necesitaban de Jesús sencillamente siguieron su camino y no dieron gracias. ¿Cuántas veces nosotros nos comportamos como esos 9 leprosos? ¿Cuántas veces damos por sentado todo lo que tenemos y se nos olvida darle gracias a Jesús? Aquí la enseñanza central no es solamente lo que hizo Jesús por los leprosos. Sino lo que el 90% de ellos no hizo cuando recibieron lo que le pedían a DIOS. ¿Y tú, eres del 90%?

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