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Reflexión: Predicando pero perdido

(Foto/Suministrada)

“Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde vivir. Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones” Salmo 107: 4-6

En uno de mis primeros viajes a Brasil, tuve el privilegio y la bendición de predicar en varias iglesias, conocer más hermanos, ministros y lugares muy bellos. Yo estaba seguro que Dios me había enviado, y al ver las personas aceptando a Jesucristo como Señor y Salvador, experimentar, además de experimentar el poder sanador de Dios, y los milagros que Él hacía, me daban mucha felicidad.

Pero uno de esos días, un misionero me acompañó a la terminal de autobuses, y de ahí me correspondía a mi viajar solo, hasta la última parada, donde me esperaban otros hermanos. Esa rutina la habíamos hecho un par de días lo cual ya me estaba acostumbrando con el viaje, y creía que yo sabía dónde me encontraba. El autobús salió, y cuando llegó a la última parada no era el mismo lugar donde había estado los días anteriores. Tratando de hablar el portugués, le pregunté al chofer si ese era el lugar hacia donde yo me dirigía, lo cual con señas me respondió que no. Tuve que comenzar a caminar por esas calles, sin luz, y sentía esa noche la más oscura de mi vida. Al buscar un teléfono público me di cuenta que no funcionaba, el segundo teléfono público, tenía la estructura pero no tenía auricular. En ese momento supe que estaba en problemas. Realmente estaba perdido. Yo estaba claro del amor de Dios, de sus propósitos, y como Él me estaba usando para su Gloria. Pero estaba perdido. Al final de caminar casi 2 horas, llegué al lugar donde me estaban esperando para predicar. Eso trajo paz y alegría a mi corazón.

Es muy triste estar en un lugar creyendo que uno lo conoce cuando en realidad no se sabe dónde se encuentra. Muchas personas, asisten a la iglesia, cantan y hasta leen la Biblia, pero están perdidos. Nunca han aceptado a Jesucristo como Señor y Salvador. Tenemos que saber que para llegar al Padre, el único camino es Jesucristo. Dios no quiere que estemos perdidos, quiere que le encontremos a Él. Y esto no solo es para Salvación, esto es para que cada día, cada hora cada minuto nos acerquemos al Señor.  Hoy es un día para buscar de Dios, ubicarnos con Él, y adorarle.  Tenemos que tener dirección, propósito y saber que Dios nos tiene aquí, para cumplir en nosotros, lo que El Todopoderoso ha dicho.

Si ya Jesucristo te encontró y te rescató debemos de darle gracias en todo tiempo, y saber que Dios te tiene con un propósito en esta tierra. Comparte la Palabra de Dios con los que aún están sin Cristo, será una gran bendición a su vida y en el cielo habrá fiesta.

Hoy te compartimos este versículo:

“Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido” Mateo 18: 11

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