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Renovación natural de El Yunque: El bosque nacional y su autosanación

El Yunque. (Fotos/ Héctor J. Álvarez Colón)

Vicente Toledo Rohena
redaccion@presenciapr.com

RÍO GRANDE – El silencio domina a la distancia. Al subir a una de las áreas más alta donde se puede llegar a El Yunque, la pausa del viento deja escuchar sonidos, como si la naturaleza hablara. Todavía, cuatro meses después del azote huracanado, es latente la devastación y los estragos dejados María; pero, ¿se trató de una devastación o una limpieza natural? Dentro de la sabiduría del ecosistema, El Yunque pasa por un proceso de autosanación.

Todavía no hay una fecha para la apertura de El Yunque.”

Sharon Wallace, supervisora del bosque nacional El Yunque.(Fotos/ Héctor J. Álvarez Colón)

Sus 29,000 acres, que lucen imponentes en el área noreste de la Isla del Encanto, se destaca con aproximadamente 44 millas de carreteras y más de 22 millas en senderos o veredas.

Presencia tuvo acceso exclusivo a El Yunque y se realizó un recorrido en compañía de Greg Smith, oficial de Información Pública del Servicio Forestal y el puertorriqueño Daniel Cedeño –que se encuentra destacado en el Servicio Forestal en Nuevo México y está en Puerto Rico para brindar de su experiencia ante la ofensiva de recuperación del bosque. Añoñamos la majestuosidad y el místico misterio que encierra el bosque y los largos tiempos de permanencia estática soportándolo todo; cada una de las 166 especies de vida animal como las cotorras puertorriqueñas (una de diez especies de aves en mayor peligro de extinción en el mundo, que actualmente el Servicio de Bosques Forestales investiga los daños sufridos por ésta especie), coquíes y murciélagos, entre otros; las 636 especies de plantas; y más de 240 clases de árboles.

A la izquierda Daniel Cedeño en compañía de Greg Smith, oficial de Información Pública del Servicio Forestal. (Fotos/ Héctor J. Álvarez Colón)

Lo cierto es que, aunque sabemos que el ecosistema sanará y continuará con el trabajo natural, fue afectado en todos los aspectos por el fenómeno natural, como ‘El Portal’, área que recibe a los visitantes y otras áreas recreativas como Palo Colorado y Baño Grande.

Todo lo que tiene que ver con el sistema del bosque, tanto ecológico, o sea, la flora, fauna o estructural se ha visto afectado”, fue el primer comentario a nuestras preguntas de Sharon Wallace, supervisora del bosque nacional El Yunque.

También, recibió un duro daño lo que son las veredas. Todavía se toma un día completo para abrir paso solamente para media milla en una vereda o algunas, de las muchas carreteras que sufrieron deslizamientos. Se perdieron pedazos de carreteras… fue una devastación en todos los sentidos. Ya las brigadas han sacado al menos la mitad del material que obstruye las carreteras”, dijo Wallace.

Entre los lugares que registran el esplendor de siempre, figura la hermosa y maravillosa cascada La Coca, y La Torre Yokahu, que aunque en sus alrededores predomina la devastación, los daños fueron mínimos.

El trabajo ha sido duro. Cuatro meses intensos con la colaboración de brigadas militares, emergencias, ingenieros, el Departamento de Carretera Federal, diversas agencias y personas como Smith, que vino de los Estados Unidos y Cedeño, un fajardeño especialista en fuegos forestales, comprometido con su país.

Hasta el momento los gastos superan los $8 millones en el trabajo que ya se ha hecho. Y por ahora, Wallace asegura se tiene el respaldo total del Departamento de Agricultura para continuar la restauración del bosque.

“Siguen surgiendo y apareciendo necesidades y hasta ahora, no nos han puesto un límite. Sabemos que vamos encontrar más cosas que hay que arreglar… y sobre todo, lo más importante es que tenemos que garantizar la seguridad del público cuando se abra. De otra manera en que el gobierno federal nos apoya es que, a pesar del ‘shutdown’, a nosotros -por la situación en que se encuentra el bosque- nos van a permitir continuar con los trabajos de recuperación”, explicó Wallace.

Sobre la apertura de El Yunque para los visitantes, Wallace apuntó que tendrán que esperar por lo menos hasta el mes de febrero para tomar una decisión. Todavía no tiene una fecha para la apertura porque por lo menos se trabaja en unos 45 deslizamientos de tierra y la seguridad es algo primordial.

He aprendido a ser parte también de El Yunque, como los puertorriqueños atesoran su parque nacional, como si fuera el patio de nuestras casas… queremos que la gente entienda que se está trabajando bien fuerte para tratar de abrir lo más pronto posible. Vamos a informar cuando abriremos. El bosque se está sanando él mismo… Cómo se supone que sea esa sanación, eso solo lo conoce el ecosistema. La naturaleza es sabia”, recalcó Wallace.

Por otro lado, Cedeño resaltó: “una de nuestras metas desde que llegamos, fue no traer más recurso humano del exterior, sino que tratar de emplear personal local para tratar de estimular la economía de la isla”.

De igual forma abundó que “se le ha dado oportunidad a la comunidad para trabajar en la recuperación de El Yunque. La gente está en la disposición y desea ayudar en la sanación del bosque. Gente que normalmente opera dentro de las facilidades del bosque, que ante el paso del huracán no ha podido trabajar o brindar servicio, ha sido asignado a otras partes para que pueda trabajar y así, aportar a la economía”.

Sobre este mismo punto, Wallace señaló y también reiteró que la misma comunidad desea venir y aportar con su trabajo.

Vamos a tratar de organizar unos días de voluntarios para que puedan venir y tengan participación. Que todos los que deseen ayudar, puedan hacerlo. Es un bonito gesto de entrega y cariño por lo que representa para todo puertorriqueño El Yunque. Es una gran acción como pueblo de ayudarnos uno al otro”, terminó diciendo.

Sin duda, recorrer por El Yunque fue un aliciente. Demuestra una vez más la grandeza de nuestro archipiélago de 100 x 35. De nuestro ecosistema natural y debemos aprender de él. Que somos una raza resiliente que lucha y no se rinde. Que poseemos una riqueza forestal que lleva su autosanación a su ritmo y tiempo.

 

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