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Resultados de apartarse de Dios

No podemos esperar que algo nos vaya bien si le damos la espalda a Dios. La Biblia relata que el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1Juan 2:17). El Señor siempre pretendió que viviéramos en paz y armonía, que le buscáramos a él por sobre todas las cosas. El resultado de apartarse de la protección de Dios es terrible.

(Foto/Suministrada)

(Foto/Suministrada)

Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa. Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado.

(Números 12:9-11)

Cuando el pueblo y la iglesia le dan la espalda a Dios, su presencia y protección se aparta de ellos. Llega una horrenda expectación de destrucción y muerte.

El bien y el juicio están en las manos de la iglesia. Cuando a las leyes las cambian diciéndole a lo bueno que es malo, y a lo malo diciendo que es bueno estamos en un umbral de terribles consecuencias. Hay que dejar de buscar las añadiduras y buscar de Dios primero. Por más que nos distanciemos él sigue siendo fiel. Si todos nos volvemos a Dios él se volverá a nosotros. Si pedimos perdón, el Padre nos perdonará, aún con nuestra injusticia, él es justo. Aun en nuestra inmundicia Dios sigue estando dispuesto a cubrirnos con su santidad, su sangre nos puede limpiar de todo pecado. Es tiempo de que toda lengua confiese que Jesucristo es la única salida, la salvación, el camino, la verdad, la vida, nuestro alto refugio y nuestro alto socorro. Sin Dios, no podemos vivir, respirar ni existir.

Si confesamos a Jesús delante de los hombres él nos confesará delante del Padre y los ángeles que están en los cielos. ¡Solo Dios hace al hombre feliz! No nos podemos avergonzar del evangelio porque es poder de Dios.

Dios sabe de qué cosas tenemos necesidad, él sabe suplir agua aún en el desierto.

Cuando nos apartamos de él cesa el agua, el alimento y la razón.

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. (Deuteronomio 28:1)

Cuando conocemos al Señor, se nos entrega una nueva ciudadanía, nos hacemos ciudadanos del reino de los cielos y vivimos bajo la protección del Padre. El anhelo de Dios es que el mundo vea que ser ciudadano del cielo bien paga y vale el esfuerzo.

Vivimos bajo leyes de protección, nadie nos podrá hacer daño porque el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen. El poder del Altísimo está sobre nuestra vida.

Bendiciones de Dios para los que en él creen y confían.

Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. (Deuteronomio 28:2-7)

Dios no quiere la derrota de nadie, ni la muerte del que muere; él desea que tengamos vida y vida en abundancia. La bendición está sobre nuestras manos para bendecir todo lo que toquemos, mientras estemos alineados con la palabra de Dios.

Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. (Deuteronomio 28:8)

Somos la nación de Dios con los recursos del reino. La iglesia de Dios no tiene que mendigar sino que goza de los privilegios de ser su hija. Dios nos diseñó para que fuéramos expuestos y estuviéramos en posiciones de altura. El brillo de Dios está sobre nuestras vidas, estamos a punto de ser exaltados.

Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

(Deuteronomio 28:9-13)

El Señor bendice los esfuerzos, las obras y los trabajos. Sin él no podemos hacer nada, si Dios no es nuestra prioridad nada nos puede ir bien.

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