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Sacerdote mexicano se enamora de la cultura loiceña y construye su propio barril de bomba

LOÍZA – Nació en México, se hizo sacerdote católico trinitario y en los tres años que lleva en Loíza se ha enamorado de la cultura loiceña a tal punto que solicitó ayuda a un destacado artesano para trabajar juntos en un barril para crear vibrantes ritmos de bomba loiceña. El P. Rocendo Herrera Rodríguez es el líder de la Parroquia del Espíritu Santo y San Patricio, localizada en el centro urbano en Loíza. 

El sacerdote, Rocendo Herrera Rodríguez es el líder de la Parroquia del Espíritu Santo y San Patricio, localizada en el centro urbano en Loíza. (Foto/Suministrada)

“Puerto Rico tiene una magnífica cultura musical y lo que se vive en Loíza es único en el mundo. Los puertorriqueños tienen en la bomba una manifestación de la creatividad que viene de Dios”, nos cuenta Rocendo, así con ‘c’ y no con ‘s’, pues así lo bautizaron sus padres en Acahuato, Michoacán, México de donde es oriundo.

“Yo llevaba un tiempo pensando en tener mi propio barril, porque en Loíza se hacen bombazos en cualquier lugar y no podía quedarme atrás. Por eso hablé con el amigo artesano Juan Fuentes Molina para trabajar mi barril, porque todos los días aprendemos algo”, detalló el sacerdote, quien además realiza en ocasiones la llamada ‘Misa Costera’, donde se integran los ritmos afroantillanos a celebración litúrgica. “Ese es uno de los resultados del Concilio Vaticano Segundo en los años ‘60, cuando se comenzó a integrar instrumentos autóctonos de los pueblos en las actividades eclesiales. Una Misa Costera te llega al alma y se nos llena el templo, porque la sangre llama y la Palabra enaltece”, comenta entre risas Herrera, quien expresa sin cesar el valor cristiano de la alegría. “Mi barril es en madera de roble, que es la que se usa en este tipo de instrumentos musicales y como solo puedo dedicarle mis horas libres, pues nos ha tomado poco más de un mes completarlo. Ya les avisaré cuando lo tenga listo con un bombazo”. 

Herrera entró a la Congregación Trinitaria en agosto de 1990 y fue ordenado sacerdote en agosto de 1998. Durante su tiempo como Siervo Misionero, ha tenido varias asignaciones. Ha sido encargado de vocaciones y párroco, función que se dramatizó durante el paso de los Huracanes Irma y María por Loíza. 

“Algunos no lo recuerdan, pero el Huracán Irma fue particularmente desastroso en Loíza. De hecho, nosotros cedimos espacio en nuestra casa parroquial para establecer un centro de acopio con el Municipio, voluntarios y miembros de varias iglesias. El proceso de recuperación es largo, pero hemos ido trabajando con los recursos que tenemos. En ese sentido, la cultura es como un amortiguador de estas situaciones colectivas de dolor y eso eventualmente se integra a la vida de los pueblos. Lo vemos claramente cuando los boricuas cantan ‘temporal, temporal, allá viene el temporal’. Pero de lo que estamos seguros es que no habrá huracán que acabe con Puerto Rico”, finalizó Herrera.

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