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Distemper canino

Por Erika Zoé Alvarado

El Distemper canino es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus que afecta los aparatos respiratorio, gastrointestinal, y a menudo, el sistema nervioso de los cachorritos y perros adultos.

Cuando el virus está avanzado, puede atacar el sistema nervioso ocasionando ataques o convulsiones, espasmos musculares y engrosamiento de la planta de las patas, parálisis parcial o completa. (Foto/Suministrada)

Cuando el virus está avanzado, puede atacar el sistema nervioso ocasionando ataques o convulsiones, espasmos musculares y engrosamiento de la planta de las patas, parálisis parcial o completa. (Foto/Suministrada)

Todos los perros corren el riesgo de padecer de este virus, sin embargo, los más jóvenes y los cachorros entre las edades de 3 a 6 meses que no han sido vacunados, son más susceptibles.

Los cachorritos son los más susceptibles debido a que la inmunidad natural adquirida proveniente de la leche materna gradualmente disminuye antes que el propio sistema inmune del cachorro se haya desarrollado para combatir la infección. Si el cachorrito es expuesto al virus durante este período de protección, puede llegar a enfermarse.

La infección ocurre cuando hay exposición de aerosoles que contienen el virus, proveniente de las secreciones nasales de perros u otros animales salvajes infectados. Los brotes de Distemper tienden a ser esporádicos.

Debido a que el Distemper canino también afecta a la población de animales salvajes (por ejemplo: zorros, lobos, coyotes, mapaches, zorrillos y hurones) el contacto entre esa población y las mascotas puede facilitar la dispersión del virus.

 Síntomas:

Los primeros síntomas de Distemper que el dueño puede notar son: congestión ocular,  secreción mucosa de la nariz,  falta de apetito, pus en los ojos. Posteriormente se presentan otros síntomas como: fiebre, descarga nasal, tos, letargia, falta de apetito, vómito y diarreas.

Cuando el virus está avanzado, puede atacar el sistema nervioso ocasionando ataques o convulsiones, espasmos musculares y engrosamiento de la planta de las patas, parálisis parcial o completa. En la mayoría de los casos, el virus  es mortal y los perros que sobreviven usualmente quedan con daños irreparables en su sistema nervioso.

Diagnóstico:

El Veterinario diagnostica el Distemper canino basándose en el examen clínico y análisis de laboratorios. No existe ningún medicamento disponible para matar el virus en perros infectados. El tratamiento consiste primordialmente en prevenir las infecciones secundarias; controlar los vómitos, diarreas, síntomas neurológicos y combatir la deshidratación,  entre otros.

Los perros enfermos deben mantenerse cubiertos para prevenir enfriamientos, recibir un buen cuidado hospitalario y permanecer separados de otros perros.

 Prevención:

La vacunación y la prevención es lo más importante para proteger a nuestra mascota de este virus canino. Para reducir ese período de protección mínima y proveer una defensa óptima, se recomienda que durante los primeros meses de vida reciban todas las vacunas necesarias.

Hasta que su mascota no esté completamente vacunada, evite llevarla a lugares públicos tales como parques, playas, ríos, tiendas para mascotas, establecimientos de “grooming”, y evite el contacto de su mascota con otros perros especialmente si están enfermos.

El virus es tan serio y los síntomas son tan variados  que si tu mascota presenta algunos de los síntomas, llévala  de inmediato al veterinario para ser examinado y diagnosticado.

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