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Eclosiones de vida

Tinglares reciben mano amiga en Condado y Ocean park

Héctor J. Álvarez Colón
hector.presencia@gmail.com

CONDADO – El tinglar es la tortuga marina más grande que existe en nuestro planeta. Durante los meses de febrero a julio este majestuoso animal llega a nuestras playas a anidar, depositando aproximadamente sobre 100 huevos. Debido a la gran asistencia de esta tortuga en nuestras aguas, por años se han creado diferentes organizaciones o grupos que ayudan a velar el proceso de anidaje.

El tinglar, al igual que todas las tortugas marinas, está protegido por varias leyes federales y del gobierno de Puerto Rico. (Foto/Archivo)

El tinglar, al igual que todas las tortugas marinas, está protegido por varias leyes federales y del gobierno de Puerto Rico. (Foto/Archivo)

En las playas de Condado y Ocean Park se encuentra un entusiasta grupo de voluntarios: 7 Quillas. Este grupo tortuguero comenzó a trabajar por primera vez este año, sin embargo ya varios voluntarios llevaban sobre tres años al pendiente de los tinglares.

“Somos nueve o diez voluntarios del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) manejados por el biólogo marino Carlos Diez. Este año hemos establecido un record de 28 nidos, porque el pasado domingo, 28 de junio, nos llegó otra tortuga a anidar. No esperábamos un record lo que nos ha llevado a escoger varios voluntarios y estarlos entrenando durante la temporada, aunque la comunidad nos ayuda mucho”, explicó Deborah Feliciano, miembro de 7 Quillas.

Este año, el día de la Noche de San Juan tuvo un evento único para los bañistas de Ocean Park quienes pudieron presenciar una eclosión con la ayuda de 7 Quillas.

“La gente respeta los nidos y la comunidad nos ayuda; han visto el trabajo que estamos realizando  y se ofrecen a ayudarnos. Después que las tortugas van al mar, nos reunimos todos para realizar la parte educativa. En el nido cuantificamos la cantidad de huevos y comparamos cuántas tortugas salieron; educamos a la gente sobre los huevos que encontramos en el nido, la gente interviene y se convierte en una clase de ciencias”, sostuvo Feliciano.

Las playas de Ocean Park y Condado están ubicadas en zonas turísticas por lo que la contaminación lumínica del lugar ha afectado por años el proceso de anidaje del tinglar. “Nosotros estamos evidenciando con fotografías las zonas que más afectan a las tortugas. Esa información se la pasamos al biólogo marino Carlos Diez y a la Junta de Calidad Ambiental para que ellos se encarguen de enviarle la información correspondiente a los establecimientos cercanos y estos procedan a cambiar sus luces o apagarlas. Asimismo, hemos tenido que recurrir a inventos para taparle la luz a la tortuga, para que ella pueda regresar al mar”, indicó Feliciano quien añadió que “lo primero que le decimos (a la gente) es que si van a tomar fotos tienen que ser sin “flash”, porque la tortuga se ciega.”

Feliciano agradece la labor de la ciudadanía quien está al pendiente de los avistamientos de tinglares o de las eclosiones y rápidamente se comunican con la organización para la correspondiente acción.

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