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Por tu seguridad y la de los suyos aprenda sobre la rabia

Por: Isabel Cintrón y Dr. César González / Para Presencia

La rabia es una enfermedad del cerebro y de la médula espinal, causada por un virus que ataca a los animales y al hombre. Este virus afecta el sistema nervioso central y si la enfermedad no se trata a tiempo, puede causar la muerte. La rabia en seres humanos es poco frecuente en Puerto Rico.

El virus se puede manifestar de dos formas: la forma furiosa y la forma paralítica o “boba”. (Foto/Suministrada)

El virus se puede manifestar de dos formas: la forma furiosa y la forma paralítica o “boba”. (Foto/Suministrada)

El virus de la rabia vive en la saliva y en los tejidos nerviosos de los animales infectados. Se puede transmitir por mordedura, arañazos y lameduras de animales contagiados. El virus también puede propagarse si la saliva de un animal infectado entra en contacto con piel lesionada, heridas recientemente abiertas o en el interior de la boca, ojos o nariz.

El virus de la rabia puede contagiar a cualquier mamífero; el animal que transmite la rabia con más frecuencia es la mangosta (ardilla). Los perros, gatos y el ganado pueden contraer la rabia y transmitirla a sus dueños, si no han sido vacunados como medio de prevención.

La rabia es muy raro encontrarla entre los roedores pequeños, ratas y ratones. Los peces, reptiles, anfibios y los insectos no pueden contraer ni transmitir el virus de la rabia.

Los animales con rabia suelen comportarse de manera extraña después de que el virus ataca el cerebro. Pueden atacar a personas u otros animales sin motivo, o perder el temor a las personas y mostrarse extrañamente amigables. Sin embargo, no todos los animales responden de la misma manera.

El virus se puede manifestar de dos formas: la forma furiosa y la forma paralítica o “boba”. Con la segunda el animal no se torna agresivo, y rara vez trata de morder ya que tiene la boca paralizada; con la forma furiosa, el animal pierde el miedo, puede ser agresivo y morder inclusive hasta a su propio dueño.

Si ha sido mordido o rasguñado por un animal realengo, por una mascota o animal de granja cuyo comportamiento hubiese resultado extraño, y que no tiene administrada la vacuna contra la rabia, siga las siguientes recomendaciones. Lávese bien la herida con agua y jabón de inmediato y manténgase haciéndolo por diez minutos.

Además, visite a su médico primario o una sala de emergencia tan pronto termine de lavarse la herida. Si el animal es suyo o de una persona conocida, debe mantenerlo aislado y en observación durante diez días.

Si nota cualquier cambio en el comportamiento del animal, comuníquese con un Inspector de Salud Ambiental, tan pronto le sea posible. Un personal de Salud Ambiental visitará al animal para observar su comportamiento. Debe tener a mano la evidencia de que el animal fue vacunado.

Si usted fue mordido por una mangosta (ardilla), infórmelo inmediatamente a las oficinas de salud ambiental de su pueblo o región. Es de suma importancia seguir las recomendaciones del personal de Salud Ambiental.

Para prevenir la rabia, evite el contacto con animales realengos; no los alimente ni los acaricie. Enseñe a sus hijos a evitar el contacto con animales que no conozcan. Asegúrese que sus mascotas estén debidamente vacunadas anualmente. Las mascotas deambulantes pueden contraer el virus de la rabia con mayor facilidad y pueden transmitirlo a las personas y otras mascotas de su casa.

Para más información, puede comunicarse al Centro de Control de Animales de Carolina: (787) 752-7272, 757-2626 extensiones 4801y 4805

(El Dr. César González ex Director Centro de Control de Animales de Carolina)

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