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Reflexión: ¿Quién te dijo que era fácil?

(Foto/Archivo)

José & Lourdes Lucuara
Pastores de Casa de la Palabra

A menudo erramos pensando que todo en la vida es fácil. Ensimismados en un mundo lleno de fantasía, como cuando la joven y el joven se meten en ese mundo de ficción esperando que aparezca ese príncipe o esa bella princesa. Sin darse cuenta -muchas veces- que el tiempo se va sin alcanzar las metas, sueños, y propósito, para lo que fueron destinados por Dios nuestro Creador.

Todo lo que hacemos en la vida requiere de esfuerzo. Dios le dijo a Josué el conquistador de la tierra prometida: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente” …Yo estaré contigo, no te dejaré ni te desampararé”. Lo más grande que nos pueda pasar en la vida, es que Dios te prometa siempre estar contigo.  

Esas mismas palabras fueron dichas por nuestro Señor a sus discípulos: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Todos en la vida necesitamos seguridad, seguridad de que los que amamos, no nos vayan a abandonar. Seguridad de protección, seguridad de sentirnos amados, apreciados. Seguridad de una estabilidad financiera.

Todas estas cosas son necesarias y validas, sentir que tenemos el control, que hay seguridad, que hay confianza, es beneficioso para nuestra salud emocional y mental. Pero cuando hace falta alguna de ellas, nos descontrolamos y sentimos que nuestro mundo se viene abajo. Jesucristo se refirió a estas cosas, como cosas añadidas. Pero puso énfasis en lo más primordial de la vida, en lo que vale el  esfuerzo poner toda nuestra atención, nuestras fuerzas “en lo no perecedero, lo eterno, lo espiritual”.

Él le dice a las multitudes que le seguían, busquen de Dios, por encima de todo lo demás, y lleven una vida justa. Y él les dará todo lo que necesiten. Buscar lo verdadero requiere que nos esforcemos, requiere de enfoque, de entrega. Requiere de principios vivos y activos, elementos que revolucionan nuestra vida y nuestro mundo. Como la fe, la esperanza, el amor. ¿Y por qué necesitamos poner todo nuestro empeño y animo en estos tres principios vivos y activos? Porque cada uno de estos principios son los que nos mantienen estables y firmes ante las circunstancias y crisis de la vida.

Necesitamos fe porque la fe es esencial, todo lo que hacemos en vida requiere de ella Necesitamos esperanza, porque la esperanza es fundamental, pero la esperanza que se requiere es la que no avergüenza. Necesitamos amor, el amor verdadero, el amor de Dios. El amor que no cambia a pesar de nuestros errores y debilidades. Aunque la mayoría de nosotros hayamos sido defraudados en el amor, esa no es razón para tirar la toalla y sumergirnos en un mundo de dolor, de llanto o tristeza.

Practicar y vivir la fe, la esperanza y el amor, requiere de sacrificio, valentía. Nadie nos dijo que la vida es fácil. Sigue hacia el frente, siempre esperando recibir de Dios lo mejor, lo excelente. Les bendecimos, hasta una próxima oportunidad.

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