Sacan las espuelas en Río Grande

19 Dec
(Foto/Suministrada)

Héctor J. Álvarez Colón
hector.alvarez@presenciapr.com

RÍO GRANDE – En la Ciudad de El Yunque los galleros se sienten indignados, con coraje y molestia por lo que pudiera ser el fin de la industria de peleas de gallos en Puerto Rico. En el barrio Palmer de Río Grande se encuentra el Club Gallístico Doña Joaquina, una gallera histórica donde por décadas se ha celebrado este deporte cultural. Industria que está a un plumazo de prohibirse en la isla, debido a una legislación del Congreso de los Estados Unidos y que pasó a firma del presidente, Donald Trump.

Felix Ángel Vega, quien lleva 27 años como juez de valla, entiende que la prohibición de este deporte sería perjudicial en lo emocional, económico y en posibilidades de desarrollo turístico. En el caso del Club Gallístico Doña Joaquina, en Río Grande, este indica que es una de las galleras donde más peleas se presentan en todo el año. Allí se perderían alrededor de 15 empleos diarios que van desde administrador, asistente del administrador, dos personas en cantina, un guardia de seguridad, dos asistentes de la valla (quienes llevan los gallos a la pelea), el curandero, los que hacen la limpieza, dos cocineras, entre otras labores.

Inclusive, muchas de estas galleras -luego del huracán María- han hecho unas inversiones en mejoras del bolsillo de sus dueños, ya que nunca contaron con ayudas económicas ni seguros. Por ejemplo, la gallera de Naguabo invirtió sobre medio millón de dólares para ofrecer un nuevo espacio.

“Qué empleos vamos a tener para esos hermanos puertorriqueños que aman el deporte y que viven de esto. Una cosa que no podemos perder de vista es que matamos una de las industrias más florecientes que puede haber en nuestra nación. Nosotros somos la meca de productos de gallos de pelea finos del mundo, eso no se lo gana cualquiera. Esto no es un certamen de belleza. Nosotros somos los productores mundiales de los mejores gallos que existen en línea de sangre. Somos la envidia del mundo en gallos de pelea. Somos un mercado que podría multiplicar la cantidad de empleos, tener una industria floreciente, pero lo matan con un plumazo”, expuso Vega.

El gallero entiende que habrá muchas personas frustradas y molestas por no poder llevar a sus hogares el dinero acostumbrado, por lo que habrá un aumento de peleas de gallos en el clandestinaje.

Por su parte, el alcalde de Río Grande, Ángel ‘Bori’ González Damudt, manifestó que el cierre de esta gallera en su municipio representaría una pérdida, tanto en lo económico como en los planes de desarrollos turísticos de su administración. Este habló, específicamente, del Club Gallístico Doña Joaquina que se encuentra cerca de la entrada al Bosque Nacional El Yunque, visitado por miles de turistas anualmente.

“De todos los proyectos que se están trabajando en conjunto con personal de El Yunque -y que el cierre de esta gallera nos lo limitaría- es que el turista antes o después de subir a El Yunque pueda visitar el poblado Palmer y entrar a las áreas comerciales a través de unos trolleys, incluyendo a la gallera”, explicó el alcalde. “Nosotros vamos a dar la batalla hasta donde podamos. Tenemos que defenderlos, hemos estado allí en eventos buscando la forma que el deporte pueda continuar para el bien de todos los ciudadanos. Y no necesariamente los riograndeños, allí va gente de Luquillo, Canóvanas, y otros municipios aledaños que anteriormente tenían también galleras, pero prevalece la de nosotros lo que ha representado una cantidad significativa de visitantes que disfrutan de este deporte en Río Grande”, agregó González Damudt.

Vega puntualizó que continuarán batallando, cabildearán en los Estados Unidos, y alzarán su voz, pues de firmarse la ley, esta entraría en vigor en un año.

“No todos juegan gallo, pero en este país se respeta el valor del deporte. Allí (en la gallera) se reúnen profesionales, adultos, niños, mujeres, esto es grande y es más que un negocio. Es el lugar de reunión de una sociedad para su momento de esparcimiento. Las (peleas de gallos) clandestinas van a proliferar como nunca en la historia”, terminó diciendo.